Falta un mes para la PAES. La prueba se rinde entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre, y en casa suele notarse: más horas estudiando en la pieza, más cansancio y, a veces, menos ganas de conversar.
Para acompañar en esta etapa no hace falta saber de funciones ni de comprensión lectora. Lo que suele ayudar más en casa es otra cosa: un ambiente tranquilo, buenas preguntas y una rutina que sostenga el estudio sin sumar presión. Esta guía reúne lo que conviene hacer en las próximas semanas y lo que es mejor evitar.
Qué cambia en el último mes
A estas alturas, en muchos casos ya se vio la mayor parte de la materia. Lo que suele quedar es practicar: hacer ensayos, revisar en qué se equivocaron y volver sobre esos temas. Por eso es normal que tu hijo o hija pase más tiempo resolviendo pruebas y menos tiempo con «materia nueva».
Saber esto ayuda a estar más tranquilo con dos cosas que suelen preocupar en casa:
- Que repita los mismos temas. Volver sobre lo que ya vio no es perder el tiempo: a estas alturas suele rendir más que empezar algo nuevo.
- Que los puntajes de los ensayos suban y bajen. Un ensayo es un diagnóstico, no una sentencia. Lo que más enseña no es el puntaje, sino las preguntas que se fallaron y por qué. Si el puntaje no se mueve durante varias semanas, vale la pena revisar juntos los errores del último ensayo o consultar al profesor.
Pregunta distinto: menos «¿cuánto sacaste?», más «¿qué te costó?»
La pregunta por el puntaje sale sola, y casi siempre con buena intención. Pero repetida en cada almuerzo, se vuelve una fuente de presión. Hay otras preguntas que acompañan más y que, además, ayudan a ordenar el estudio:
- ¿Qué parte del ensayo te costó más?
- ¿Hay algún tema que quieras repasar esta semana?
- ¿Te alcanzó el tiempo?
- ¿Hay algo en que te pueda ayudar?
Si la respuesta es corta, no pasa nada. Lo importante es que tu hijo o hija sienta que en casa se puede hablar de la prueba sin que todo gire en torno a un número.
Y si la familia se junta estos fines de semana, puede servir un acuerdo simple: que la conversación del almuerzo no sea un control de puntajes.
Ayuda con lo que no es materia
Donde un apoderado más aporta en este mes es en lo práctico, eso que al estudiante le cuesta resolver con tanto estudio encima:
- Un lugar para estudiar. No tiene que ser perfecto, pero sí tranquilo y con pocas interrupciones en los horarios de estudio.
- Horarios conversados. Ayuda acordar juntos los bloques de estudio y de descanso de la semana, en vez de imponerlos, y sin comparar con otros estudiantes.
- Comidas y pausas. Hacer pausas, comer bien y moverse un poco ayuda a sostener el estudio.
- La semana de la prueba. Revisen juntos en demre.cl, con tiempo, qué documentos piden, dónde le toca rendir, a qué hora y cómo van a llegar. Resolverlo antes evita que la última semana se llene de imprevistos.
El descanso también es parte de la preparación
En el último mes aparece la tentación de estudiar de noche y recuperar el sueño «después de la PAES». Llegar descansado suele ayudar a enfrentar la prueba con más calma, y eso se cuida desde ahora, no solo la noche anterior.
Algunas cosas que puedes proponer, sin convertirlas en reglas:
- Procurar horarios de sueño parecidos todos los días, incluidos los fines de semana, si es posible.
- Dejar al menos un rato libre al día para hacer otra cosa: salir, hacer deporte, ver a sus amigos.
- La semana de la prueba, bajar la carga en vez de subirla. A esas alturas, suele ser más útil llegar descansado que sumar otra noche de estudio.
Y evita celebrar las noches sin dormir como si fueran esfuerzo: el mensaje que queda es que descansar es perder el tiempo.
Cuando los nervios empiezan a pesar
Sentir nervios antes de una prueba importante es normal. Lo que conviene mirar es si esos nervios empiezan a afectar el día a día. Algunas cosas que pueden darte una pista de que conviene conversar:
- Está durmiendo bastante peor que de costumbre.
- Ha dejado de lado cosas que antes disfrutaba.
- Habla de la prueba como si todo dependiera de ella.
- Se bloquea o se frustra mucho cada vez que se sienta a estudiar.
Si ves alguna de estas señales, lo primero es escuchar sin minimizar («no es para tanto») y sin dramatizar. Si esto se mantiene o te preocupa, puedes hablarlo con el profesor jefe o con el equipo de orientación del colegio, que pueden orientarte sobre cómo seguir. No tienes que resolverlo solo o sola.
Hablar del después, antes de la prueba
Saber que su familia lo va a apoyar sea cual sea el resultado suele dar tranquilidad. Y eso se puede decir ahora, no recién cuando lleguen los puntajes. Un puntaje no define quién es tu hijo o hija.
La PAES es una puerta importante, pero no la única. Hay otros caminos para seguir estudiando, y conviene conocerlos con tiempo junto al equipo de orientación del colegio. Conversarlo antes no le quita importancia a la prueba: le quita presión.
Resumen: el último mes en casa
| Conviene | Mejor evitar |
|---|---|
| Preguntar qué le costó y en qué lo puedes ayudar | Preguntar por el puntaje en cada conversación |
| Acordar juntos horarios de estudio y descanso | Imponer horarios o comparar con otros |
| Resolver con tiempo la logística de la semana de la prueba | Dejar los documentos y el traslado para el último día |
| Cuidar el sueño y los ratos libres | Celebrar las noches sin dormir como esfuerzo |
| Decirle que lo vas a apoyar sea cual sea el resultado | Hablar de la PAES como si fuera la única opción |
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